giudaelpaso
lunedì 28 marzo 2016
Communism
"In political and social sciences, communism (from Latin communis, "common, universal")[1][2] is a social, political, and economic ideology and movement whose ultimate goal is the establishment of the communist society, which is a socioeconomic order structured upon the common ownership of the means of production and the absence of social classes, money,[3][4] and the state.[5][6]
Communism includes a variety of schools of thought, which broadly include Marxism, anarchism (anarchist communism), and the political ideologies grouped around both. All these hold in common the analysis that the current order of society stems from its economic system, capitalism, that in this system, there are two major social classes: the working class – who must work to survive, and who make up a majority of society – and the capitalist class – a minority who derive profit from employing the proletariat, through private ownership of the means of production (the physical and institutional means with which commodities are produced and distributed), and that political, social and economic conflict between these two classes will trigger a fundamental change in the economic system, and by extension a wide-ranging transformation of society. The primary element which will enable this transformation, according to this analysis, is the social ownership of the means of production." ahah
BREVE HISTORIA DEL CONSUMO DE DROGAS EN EL ESTADO ESPAÑOL
La historia más reciente sobre los consumidores de drogas comienza en el no lejano año de 1973, en pleno tardofranquismo, cuando gobernaba el almirante Carrero Blanco. En ese año se introduce el fallido art. 344 bis, en el Código Penal, que castiga el consumo y tráfico de algunas drogas, para adaptar la legislación española al “Convenio Internacional de Viena de 1961”, y a la “Convención Intemacional sobre sustancias psicotrópicas” de 1971.
Hasta ese año, también había en España el carnet de “extradosis” por el cual algunas personas consumidoras de opiáceos podían acceder a dosis legales de morfina en la farmacia. Es significativo que las primeras partidas de heroína en el mercado negro empezaran a circular en 1973. La eliminación del carnet de “extradosis” señala el fin de la pseudo “Pax Farmacrática” franquista y el inicio de la verdadera guerra contra las drogas.
En los años 70 se siguió vendiendo en las farmacias españolas anfetaminas, a pesar de la prohibición internacional. Ciudadan@s de toda Europa, en especial estudiantes, venían a por las denominadas “drogas españolas”; marcas como: Bustaid, Dexedrina, Centramina, Maxibamato, Minilip, Estil-2, Preludim Compositum, etc. “Anfetas” que fueron consumidas por toda una generación de usuari@s.
Cuando muere el general Franco en España había pocos consumidores de opiáceos, pero bastantes de derivados del cannabis (hachís), anfetaminas y “tripis”. En estos años se crea una red clandestina de tráfico de drogas vinculada a grupos sociales marginados y sectores de ciudadanos de ámbito geográfico perjudicados por las reconversiones industriales y económicas (Galicia, Canarias, País Vasco). Un ejemplo muy claro es la situación de los pescadores en Galicia. La reconversión naval, el agotamiento de los tradicionales caladeros debido a la sobrepesca y la contaminación marítima, y la ampliación a 200 millas de las aguas jurisdiccionales de muchos países, llevaron a la miseria y al paro a miles de familias trabajadoras. Muchos marineros se ven obligados a trabajar para subsistir en las incipientes redes de contrabando de hachís, creadas a partir de las mismas redes de contrabando de tabaco rubio americano que en Galicia existían desde los años 50. Hay que resaltar que los gerifaltes de estas redes siempre han mantenido una estrecha relación con el poder político y económico de la época franquista y posteriormente con sus sucesores (caciques de cada zona y miembros destacados de la UCD, Alianza Popular y en la actualidad del PP (Partido Popular).
En los años 80, las redes gallegas del tráfico de drogas dan el salto al Atlántico y entran en contacto con los cárteles de la cocaína de Colombia y México, para introducirla en España vía Europa. Los clanes de la comarca de Arousa seguirán importando hachís adulterado de Marruecos y verán ampliado su negocio con la cocaína. Los verdaderos jefes de los clanes gallegos nunca han sido molestados por el aparato policial judicial. Quienes si han sido sometido a un linchamiento mediático y social han sido algunos segundones del tráfico de hachís, como Sito Miñanco y Laureano Oubiña. El hecho de que hubieran sido de origen humilde ha jugado en su contra. La ciudadanía no perdona a estos nuevos ricos el haber hecho ostentación de su “ilegal” riqueza.
LOS AÑOS 80: TERAPEUTISMO Y REPRESIÓN
De 1975 a 1980 se crean las condiciones sociales y políticas que harán que en la década de los 80 se magnifique la “Guerra contra las drogas” hasta extremos nunca vistos. Los atracos a farmacias de esa época fueron realizados en su inmensa mayoría para proveerse de derivados opiáceos ya que el mercado clandestino de la heroína era aún incipiente. Hasta 1980, también se podía conseguir legalmente anfetaminas de calidad (como la dexedrina o el bustaid) en las farmacias.
El triunfo socialista de 1982 trajo consigo la reforma del Código Penal de 1983. La reforma de 1983, distinguía entre drogas que causan grave daño a la salud: las mal llamadas drogas “duras” (heroína y cocaína), y las denominadas drogas “blandas” (cannabis). La tan cacareada “Alarma Social” fue orquestada por los grupos periodístico-mediáticos de derechas para abortar la mini-reforma del Código Penal. En ésa época las prisiones estaban llenas de pres@s preventivos, que podían estar hasta 4 años sin ser juzgados. De hecho el hacinamiento en las prisiones españolas comenzó en esos años.
En 1985 el primer gobierno del PSOE aprobó el “PIan Nacional contra la Droga”. Este plan es la respuesta del Estado ante el enorme aumento del consumo de drogas ilegales en los años 80. El estado decide reorientar la “Guerra contra las Drogas” hacia una doble óptica: represiva y terapéutica. A la vez que comienza a articularse todo un aparato para-gubernamental de asistencia a los “drogadictos”, en manos de sectas y grupos religiosos mesiánicos y redentoristas. El estado crea su propio aparato terapéutico-represivo a partir de un “lumpen” mafioso, universitario y político cercano al PSOE: médicos, farmacéutic@s, psicólog@s, psiquiatras, trabajador@s sociales, etc., muchos de ell@s en paro, pero otros ya pluriemplead@s (en especial médic@s y farmacéutic@s) al servicio de distintas administraciones y negocios privados.
La contrarreforma del Código Penal de 1988 vuelve a aumentar las penas para cualquier clase de tráfico de drogas. Se crea la fiscalía especial antidroga. La “Ley Corcuera” vuelve a criminalizar a l@s consumidor@s. El art. 25 considera infracción grave a la seguridad ciudadana el consumo en lugares públicos. También es grave la “tolerancia” del consumo o la falta de diligencia en impedirlo en establecimientos públicos. Por esta disposición han sido multados y cerrados cientos de bares en toda la Península Ibérica.
LA DÉCADA DE LA MUERTE
La década de los años 80 fue una época terrible para l@s consumidor@s de drogas opiaceas. La aparición del VIH-SIDA, la reaparición de la tuberculosis, la extensión de las hepatitis y enfermedades infecciosas entre los usuarios de heroína callejera adulterada diezmó a toda una generación rebelde. Las personas que consumían “caballo” se veían abocadas a todo un círculo vicioso de robos, trapicheos y venta de todas sus pertenencias para poder comprar la droga. Si a esto sumamos la falta de una adecuada higiene personal en la inyección de la heroína (compartir jeringuilla, uso de aguas fecales, algodones y filtros contaminados y la adulteración del “caballo” con polvo de talco, yeso, polvos de ladrillos o tejas, estricnina, azúcar, colacao, aspirinas machacadas, etc.) vemos que no es de extrañar que a finales de la década, cientos de personas comenzaran a morir en las calles de todas las grandes ciudades. La falta de techo y alimentación regular, unido al estrés de las continuas detenciones y síndromes de abstinencia también tuvo una importancia decisiva en el deterioro físico y mental de l@s consumidor@s de heroína. Los años más graves en pérdidas de vidas humanas fueron el 89, 90, 91 y 92. Miles de personas, una parte significativa de la generación de los 60 y 70 murieron en la calle, en las cárceles y en las salas de “apestados” de los hospitales. Las crónicas de sucesos de los periódicos de esos años están llenas de noticias relativas a personas encontradas muertas por “sobredosis”. Nunca se hacían autopsias, ya que entonces se demostraría que el causante de las muertes era la “rascada de la pared” y la mezcla de somníferos y barbitúricos, en especial “Rohipnol”. La heroína era el culpable perfecto. El chivo expiatorio de tantos suicidios e incluso asesinatos. La metadona llegó demasiado tarde para miles de personas. El PNCD del año 85, ya preveía la creación de los C.A.S. (centros de atención y seguimiento de drogodependencia) donde se administraría metadona gratuita. La realidad fue que hasta el año 92 no empezó a darse metadona gratuita. El aparato médico se oponía, aunque muchos de ellos en sus consultas privadas la recetaban generosamente previo pago de 5.000 ptas. En un ejercicio de cinismo social, hoy en día son furibundos partidarios de la metadona y enemigos de los programas de heroína.
LOS CONSUMIDORES DE DROGAS EN LA ACTUALIDAD. LA DÉCADA DE LOS 90, UNA DÉCADA PERDIDA
Los años 90 han sido la época de consolidación del complejo terapéutico-represivo por medio de la extensión de los programas de metadona por toda la geografía española. Año tras año, los presupuestos de las distintas administraciones públicas (estado, autonomías, diputaciones, ayuntamientos) han ido aumentando sus partidas de “lucha contra la droga”.
El aparato médico-corporativo del sector público gobierna el 70% del presupuesto de atención a los “drogadictos”. El otro 30% está en manos de un sector privado compuesto mayoritariamente por sectas fundamentalistas, unas de carácter religioso y otras laicas como el famoso “Proyecto Hombre”. En lo que respecta al sector privado, más de 100 oenegés “antidroga” viven de las generosas subvenciones públicas y privadas de fundaciones, bancos y distintas confesiones religiosas. El lucro y el ansia de poder son su meta no confesada.
En los 90 también se aprobó el nuevo Código Penal. Código más represivo si cabe que el anterior. Las penas por tráfico de drogas aumentan significativamente de 5 a 9 años, además de que la eliminación de la redención de penas por trabajo llevará al cumplimiento íntegro de los condenados. Ciertos políticos parásitos como Diego López Garrido, autor intelectual del nuevo Código Penal, alabaron estas medidas “progresistas”. El 85% de todos los delitos penados en el nuevo Código Penal están relacionados directa o indirectamente con la prohibición de las drogas, por lo que las cárceles están atestadas de ciudadan@s que han ejercido su derecho a consumir o vender distintas substancias, prohibidas hoy en día por el Estado.
España tiene el mayor número de personas presas de la Unión Europea con relación a sus habitantes: 49.000 personas; 6.000 de ellas en Cataluña. En 1978, el año de la aprobación de la Constitución, había 10.500 personas presas en las cárceles españolas. En 20 años se ha cuadruplicado la población carcelaria y sigue en auge la política de construcción de nuevos “talegos”. Nunca ha habido tant@s pres@s en este país, desde el final de la última guerra civil. El 70% de la población reclusa es consumidora de drogas y gran parte de ella están enferma de tuberculosis, hepatitis, VlH-SIDA, etc. De 1985 hasta la actualidad, más de 3.000 personas murieron de SIDA en prisión o fueron excarcelad@s unos días antes de morir. Los suicidios, malos tratos y muert@s por torturas han sido la tónica general de los 90 en las prisiones españolas. Desde que en 1991 empezó a aplicarse el ilegal régimen FlES, la vulneración de los derechos humanos ha alcanzado cotas dignas de equipararse a cualquier estado nazi-fascista.
La Oposición Comunista Española
Es difícil establecer fehacientemente el periodo en que se creó la Oposición de Izquierda en España. Esto se debió a las condiciones extremas que imponía la dictadura de Primo de Rivera y al duro régimen al interior del Partido Comunista. El primer núcleo trotskista español se organizó en el exterior a partir del segundo lustro de la década del ’20, al abrigo del grupo francés. Su principal dirigente fue Henri Lacroix[1], que constituyó los grupos comunistas españoles de Bélgica y Luxemburgo. En un corto plazo entraron en contactos con oposicionistas en territorio español, como con Juan Andrade y Julián Gómez “Gorkin”[2], e iniciaron una campaña de propaganda para hacer suscripciones al primer periódico que publicaría la Oposición española en el exilio, “Contra la corriente”[3].
Oficialmente la Oposición Comunista Española se constituye en Lieja, Bélgica, el 28 de febrero de 1930. Con la caída de la dictadura de Primo de Rivera se abren las condiciones para el retorno de exiliados y, por consiguiente, la posibilidad de desarrollar más profundamente la Oposición en España. Andrés Nin, quien adhirió a las posiciones de la Oposición desde muy temprano, fue secretario de la Internacional Sindical Roja en Moscú y junto a Andrade, los dirigentes más importantes, de un grupo que, aunque pequeño, tenía influencia y prestigio en la vanguardia española.
Con el advenimiento de la República las filas del comunismo español se hallaban divididas. Estaba el Partido Comunista oficial, que seguía inflexiblemente la línea de la IC burocratizada pero tenía muy poco peso; por otro lado la Federación Catalana-Balear de Maurín y, por último, se encontraba la Oposición Comunista Española (OCE), sección española de la Oposición Comunista Internacional.
Siguiendo la línea central de la Oposición Internacional, contra la degeneración de los partidos comunistas y de la III Internacional, la OCE proponía la unificación de todas las filas comunistas en un congreso democrático y donde existiera libertad de crítica.
La OCE analizó desde la óptica de la revolución permanente el proceso abierto en España: la caída de la dictadura y la instauración de la República, remarcando que ambos elementos manifestaron una crisis de dominación burguesa y, por otra parte, como los esfuerzos desesperados para evitar el ataque de las masas a sus intereses de clase. Denunció el carácter reaccionario de la burguesía, y el papel de los agentes burgueses entre los obreros de la socialdemocracia. Levantó la lucha por el frente único obrero y como forma de implementarlo la elección de obreros y campesinos en juntas revolucionarias[4]. Además llamó a la formación de comités de fábricas y a la formación de Alianzas Obreras.
Con el ascenso de Hitler en Alemania y el auge del fascismo en Europa, aparece en el movimiento socialista español un ala izquierda conducida por Largo Caballero que utilizando un discurso revolucionario promete la insurrección y la dictadura del proletariado. Para Trotsky esto reflejó, deformadamente, el giro a la izquierda de las masas en busca de una alternativa revolucionaria que no encontraban en el PSOE ni el anarcosindicalismo. La Oposición Internacional propone a sus sección española el entrismo en las filas del PSOE, UGT y JS. Esto es rechazado por los principales dirigentes de la Oposición española que, encabezados por Nin, aumentan las diferencias que se venían manifestando con la Oposición de Izquierda Internacional. La ruptura definitiva, que significó una ruptura teórica, política y organizativa con el movimiento trotskista, se produce con la unificación de la sección española de la OI con el Bloque Obrero y Campesino constituyendo el POUM a fines de 1935.
Revista Comunismo
Durante la II Conferencia de la Oposición Comunista Española[5], desarrollada en junio de 1931, se aprueba la publicación de un órgano teórico y político. Éste llevaría el nombre de revista Comunismo. Su publicación había empezado poco antes de la conferencia. El 15 de mayo de 1931 (sólo un mes después de la caída de la monarquía) sale su primer número con saludos de Trotsky y Rosmer, felicitando y destacando la iniciativa en esta etapa revolucionaria, remarcando “…la avidez teórica de las clases históricamente progresivas…”[6], señalando la necesidad de difundir la teoría marxista, ya que ésta es la única que puede dar una respuesta a los problemas planteados a los trabajadores españoles y que sólo “…la Oposición de izquierda es capaz actualmente de dar a los obreros españoles una interpretación auténticamente marxista de las condiciones de la revolución, de sus fuerzas motrices, de sus expectativas, de sus fines…”[7]. Desde la fundación de Comunismo, única de su tipo existente en el Estado Español, la influencia de los trotskistas españoles se empezó a sentir. Junto con la II Conferencia fueron “la plataforma de lanzamiento para el desarrollo de la nueva organización obrera, que, de manera progresiva, a partir de ese momento, se fue organizando en Federaciones Regionales y Comités Locales en diferentes partes del Estado Español”.[8]
La revista Comunismo difundió los análisis del proceso revolucionario abierto en España, marcando sus avances y retrocesos. Advirtió al proletariado contra el peligro del fascismo, planteando la política de frente único para cerrarle el paso y avanzar hacia la revolución socialista. Se analizó la situación política internacional, en especial el ascenso del fascismo en Alemania, Austria y Francia. Estos son sólo algunos de los temas desarrollados por la revista Comunismo. Esto queda reflejado en el articulo “Nuestros propósitos”[9], que en algunos de sus fragmentos plantea: “¿Cuáles son sus propósitos, qué fin persigue la Oposición Comunista Española y su órgano Comunismo (…) La Oposición Comunista de Izquierda Internacional, que cuenta en su seno con los verdaderos artífices de la Revolución Rusa, lucha por evitar que los dirigentes de la IC, los burócratas que preconizan tan bastardas ideas cual lo es la incluida en el programa de la internacional defendiendo la posibilidad de edificar el “socialismo en un solo país” (desmintiendo así la concepción marxista-leninista sobre el carácter internacional de la sociedad socialista), continúen conduciendo el ejército del proletariado mundial por el camino de los fracasos y errores tan enormes y funestos para las masas obreras (...) La Oposición Comunista Internacional, batalla por evitar que las conquistas que Octubre Rojo puso en manos del proletariado mundial, la dictadura del proletariado, sean absorbidas por la amenaza incesante y latente de un Thermidor de la revolución rusa (…) En el aspecto nacional, la Oposición Comunista Española luchará: por la reorganización del PCE; por el restablecimiento de la democracia comunista en el interior del partido; por la reintegración al mismo de todos los camaradas excluidos por motivos de opinión; por la aplicación de una táctica sindical verdaderamente comunista; por liquidar el aventurerismo, la irresponsabilidad, el despilfarro y la inmoralidad; por restablecer la armonía entre todos los camaradas; por documentar, orientar y educarnos todos, sobre todos los aspectos político-sindical-económicos (…) Lucharemos contra la escisión de nuestra organización; defenderemos la unidad del partido contra las exclusiones que los burócratas, sin contar con la base, pronuncien contra los mejores camaradas (…) La OCE no es otro partido más. Es la fracción más pura y consciente, unida para salvar nuestras organizaciones del caos a que ha sido conducida. He ahí, en términos sintéticos, expuestos nuestros propósitos. Cuando nuestra obra esté terminada, nuestros fines logrados, Comunismo cesará su publicación y la Oposición Comunista Española no tendrá razón de existir.”
Luego del levantamiento de Asturias de 1934, el gobierno republicano lleva adelante una violenta represión, esto obliga a suspender la publicación de “Comunismo” cuyo número 38 de septiembre de 1934 es el último. Con la unificación entre el Bloque Obrero y Campesino y la Izquierda Comunista Española, que lleva a la ruptura de la ICE de las posiciones sostenidas por Trotsky, la revista “Comunismo” nunca volvió a ser publicada.
Colaboraron en la revista Comunismo los más renombrados dirigentes de la Izquierda Comunista Española como: Henri Lacroix, Andrés Nin, L. Fersen[10], Juan Andrade, Esteban Bilbao, Molins y Fanega, así como dirigentes de la Oposición Internacional: Trotsky, A. Leonetti, V. Serge, George Vereeken, P. Naville, Max Shachtman, etc.
En esta compilación encontraremos varias editoriales de la revista “Comunismo” que reflejan un análisis político de la situación española e internacional. También hallaremos los distintos documentos presentados para la II Conferencia de la Oposición Comunista de España realizada en 1931 y los propuestos para la III Conferencia de la Oposición Comunista de España (I de la Izquierda Comunista Española) y por último una serie de artículos publicados a lo largo del periodo 1931-1934.
Para un estudio más profundo se recomienda “Escritos sobre España” de León Trotsky, en la sección Clásicos, y los artículos sobre el tema que se encuentra en el boletín “A 70 años del aniversario de la IV Internacional. Historia de la Oposición de Izquierda y la IV Internacional (1923-1940)”.
Señalamos, también, que en la hemeroteca del CEIP se encuentran varios números originales de la revista Comunismo que datan de los años 1932 a 1934. Estos ejemplares se encuentran para su consulta.
Todos los artículos digitalizados fueron cedidos por el Grupo Germinal al CEIP “León Trotsky” para su publicación.
[1] Seudónimo de Francisco García Lavid, uno de los primeros dirigentes de la Oposición de Izquierda española. Fue expulsado por "malversación de fondos" en 1933 y entró al Partido Socialista: en 1939, cuando descubrieron que había pertenecido a la Oposición de Izquierda, los stalinistas lo asesinaron.
[2] J. G. Gorkin fue expulsado del PC por publicar en Madrid La Revolución Desfigurada de León Trotsky, por medio de la editorial Cénit, fundada en 1928 por Juan Andrade.
[3] Pelai Pagés, El movimiento trotskista en España (1930-1935), Ediciones Península, 1977, Barcelona, p. 40.
[4] Esta formulación fue creada por Trotsky, siguiendo la tradición española. Era el equivalente a los soviets rusos.
[5] Cuyas tesis forman parte de esta compilación.
[6] “A la redacción de la revista Comunismo”, L. Trotsky, carta publicada en el primer número de la revista Comunismo. Publicada en este boletín.
[7] Ibidem
[8] Pelai Pagés, op. cit., p. 70.
[9] Revista Comunismo, n.º 1, mayo de 1931. Publicada en este boletín.
[10] Seudónimo de Luis Fernández Sendón.
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